Asediados por la inopia. Decía uno de los personajes que a nadie le importa ya nada, que no hay quien tenga, aunque sea en lo más profundo de su ser, una idea elevada. ¿Qué idea es elevada? ¿Cuál no lo es? Yo sé que hay mentes que las atesoran, y se me agolpan varios ejemplos en la punta de la lengua. Pero los simples son más o levantan más la voz. Un homenaje a los malditos, recuerdo de vidas atropelladas por la mediocridad de cada época. El escenario se convirtió en caricatura, donde todos pugnaban por instituirse centro de atención. Inquirían cualquier pretexto para robar el protagonismo, para auto_proclamarse por encima del resto de mortales, para rodearse de un halo de capricho divino.

Desidia e ignorancia, ahora son los iletrados quienes manejan el mundo.